El agua de una piscina o alberca

Las condiciones del agua de una piscina

El agua, el pH y el cloro

La piscina debe contar necesariamente con un sistema de depuración que preserve las condiciones de economía, seguridad e higiene. Cuando se llenan con agua corriente o de perforación, generalmente se observa que el agua es limpia, pero al estar expuesta al sol y al aire puede contaminarse de los microorganismos que hay en la atmósfera, además de los que llevan los bañistas. Por otro lado, el aire y la lluvia introducen en el agua cantidades de polvo, tierra y hojas que la enturbian. Estos factores pueden producir que en pocos días la piscina se convierta en un espacio poco agradable para el baño.
Para combatir este problema se debe mantener en el agua una cantidad de cloro residual suficiente para que las bacterias y microorganismos que se hallen en ella puedan ser destruidos al momento. Por eso es muy recomendable la instalación de un filtro que por medio de una bomba retenga en su interior toda la materia en suspensión del agua. Por otro lado, los valores de pH estarán comprendidos entre 7,2 y 7,8, de tal modo que el nivel de acidez y alcalinidad del agua sea el apropiado y no resulte corrosivo para ojos y mucosas nasales.

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